La inflación en España podría quedarse: planifica como si fuera así
Una exigua mayoría de los expertos de PwC ve el repunte de precios en España como estructural. Acierten o no, quien ahorra pensando en la rentabilidad real pierde poco y puede ganar mucho.
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¿Y si el alivio que esperas nunca llega? No un pico que se disipa en primavera, sino un nivel de precios más alto que se convierte, sin más, en la nueva normalidad. Es la posibilidad que se toma en serio una exigua mayoría de los expertos consultados por PwC en España, y quienes ahorran deberían tomársela también.
Los hechos son breves. En su Consenso del cuarto trimestre, el panel de PwC prevé que la economía española crezca un 2,4 % en 2026 y un 2 % en 2027. Según Europa Press, el 52 % de los expertos, empresarios y directivos consultados considera que la inflación es estructural. El panel también espera que los tipos de interés altos duren más y las expectativas sobre el consumo han empeorado.
Un 52 % de mayoría es una advertencia, no un veredicto
Conviene ser prudentes. Algo más de la mitad no es precisamente un consenso, y una encuesta de opiniones no mide precios. Los expertos ya se han equivocado antes con la inflación, y esta encuesta no nos dice cuán grande es el repunte. No vamos a fingir que lo hace.
Aun así, la dirección de la señal importa más que la cifra exacta. Cuando quienes se dedican a vigilar la economía empiezan a inclinarse por el «esto va a durar», eso probablemente influye en lo que cobran las empresas, en lo que piden los trabajadores y en lo que esperan los hogares. A nuestro juicio, las expectativas no son un efecto secundario de la inflación, sino parte de su combustible. Esa es una de las razones por las que cuesta tanto erradicarla cuando se asienta.
El diagnóstico del panel sobre el crecimiento añade un detalle incómodo. Los expertos de PwC describen una desaceleración moderada, y el 41 % señala la falta de trabajadores como uno de los principales obstáculos para una mayor actividad. La escasez de mano de obra no se arregla con una decisión sobre tipos de interés. Creemos que es la parte más infravalorada de la encuesta: si las limitaciones de oferta explican parte de lo que ocurre, las herramientas monetarias habituales resultan poco precisas.
Esperar un alivio es la estrategia cara
Aquí tomamos postura. El error de quien ahorra no es calcular mal la inflación, sino construir un plan que solo funciona si la inflación desaparece. Una cuenta de ahorro que paga menos de lo que suben los precios pierde poder adquisitivo en silencio, por muy seguro que parezca el saldo. Y un hogar que aplaza decisiones «hasta que las aguas se calmen» está haciendo una apuesta, aunque no lo reconozca.
Pensar en rentabilidad real es el antídoto y no hace falta una bola de cristal. Compara lo que rinde cada euro con lo que hacen los precios, no con cero. Pregúntate de cada inversión: ¿sigue el ritmo de los precios después de costes e impuestos? La fiscalidad varía según el país y el producto, así que comprueba qué te aplica en España en lugar de darlo por supuesto.
Si el panel acierta, unos tipos altos durante más tiempo tienen doble filo. Pueden hacer que el ahorro y los productos de renta fija resulten más atractivos que en años. Pero también encarecen el endeudamiento, así que conviene mirar con lupa la deuda a tipo variable. Nada de esto es asesoramiento personalizado; es un marco para hacerse mejores preguntas.
Planifica para el caso persistente, espera el temporal
Lo que nos convence es la asimetría. Si la inflación se diluye, quien se preparó para que persistiera pierde poco: quizá algo de rendimiento por una postura más cauta, o un poco más de atención a sus finanzas. Si persiste y lo ignoraste, el coste se acumula año tras año, sin hacer ruido.
Nuestro veredicto, por tanto, es este: toma el resultado de PwC como una invitación a revisar tus cuentas, no como motivo de pánico. Repasa dónde tienes el efectivo, cuánto rinde frente a los precios, qué parte de tu deuda se mueve con los tipos y cuán diversificados están tus ingresos y tus activos. Construye el plan para el mundo que describe ese 52 %, y alégrate si resulta que el resto tenía razón.
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