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Redacción Invesfera
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La caída del EWZ es un titular, no un veredicto: no operes con ella

El desplome de casi el 20 % fuera de horario del ETF estrella de Brasil refleja una operación masiva que se deshace, no un juicio final sobre el mandato de Lula. Importan más la sesión del lunes y las señales fiscales.

Publicado
26 de octubre de 2026
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¿Es una caída del 20 % en una sola noche un veredicto del mercado o solo una forma muy ruidosa de decir «nos equivocamos»? Nos inclinamos por lo segundo. Cuando el mayor ETF de Brasil en Estados Unidos se hunde tras una sorpresa electoral, la cifra es dramática, pero mide más lo mal posicionados que estaban los inversores que lo que vale realmente Brasil.

Luiz Inácio Lula da Silva ha ganado un cuarto mandato frente a Flávio Bolsonaro. Según Investor's Business Daily, el iShares MSCI Brazil ETF (EWZ) cayó casi un 20 % a primera hora del lunes en Robinhood, y Petrobras retrocedió un 16 %. En el exterior, un ETF del Ibovespa cotizado en Tokio se dejó un 13 %, según Bloomberg Línea, y el dólar se disparó cerca de un 10 % en los futuros del CME, hasta unos 5,52 reales (R$ 5,52).

Fíjate en la dispersión: las cifras oscilan entre el 13 % y casi el 20 %, y un medio llega a citar un 27 % antes de la apertura. Los mercados finos y fuera de horario generan precios desordenados. Eso por sí solo debería invitarnos a la cautela a la hora de tratar una cifra concreta como «la» reacción.

La caída es, sobre todo, la resaca de la fiesta de la primera vuelta

Recuerda lo que ocurrió antes. Tras la primera vuelta, el Ibovespa subió un 7,7 % en una sola sesión y el dólar bajó hasta unos 5 reales, según O Globo. Desde agosto, el índice acumulaba una subida del 15,3 % según el recuento de Folha. El mercado llevaba semanas descontando un cambio de poder.

Visto así, el desplome del domingo por la noche es en buena parte el desmontaje de una apuesta. Gabriel Pinheiro, especialista en inversiones y socio de GT Capital, lo explicó en términos de asimetría: el mercado compró la tesis de la alternancia durante todo octubre, y una victoria de Lula le obliga a deshacer buena parte de ella. Una encuesta de Citi citada por InfoMoney mostraba que el 79,5 % de los encuestados esperaba que el Ibovespa cayera más de un 5 % si ganaba Lula. Cuando casi todo el mundo espera el mismo movimiento, creemos que buena parte ya está en el precio el lunes por la mañana, y el riesgo de exceso va en ambas direcciones.

Además, un ETF cotizado en Estados Unidos no es el Ibovespa. IBTimes lo señala a propósito del fondo de Tokio: su caída no significaba que el índice de referencia ya hubiera bajado el mismo porcentaje. Creemos que la misma cautela vale para el EWZ, que replica el índice MSCI Brazil y cotiza mientras el mercado brasileño está cerrado. Es un termómetro, no el paciente.

La prueba real es fiscal y lleva semanas

Si dejamos a un lado el posicionamiento, la preocupación de fondo es real: una deuda pública del 82,9 % del PIB, según Forbes Brasil, y un presidente sin mayoría propia en el Congreso. Los estrategas de Citi dicen que las primeras señales sobre el equipo económico, el plan de control del gasto y la capacidad de negociar con el Congreso decidirán si la reacción es pasajera o duradera. Las fuentes de Forbes Brasil apuntan a la elección del ministro de Economía y al compromiso con el marco fiscal. IBTimes añade el presupuesto de 2027 propuesto.

Esta es nuestra opinión: el cierre del lunes nos dirá poco sobre todo eso. Una suspensión de la negociación por el mecanismo de seguridad, una caída del 5 % o una recuperación sorprendente son posibles, y ninguna zanjaría la cuestión fiscal. La mejor información llegará en las semanas siguientes, cuando los nombres y las cifras sustituyan a la especulación. Un analista, Luccas Fiorelli, esperaba justo ese tipo de reacción por fases: primero el resultado y luego el equipo económico y las medidas fiscales entre noviembre y diciembre. Ese era su escenario para otro desenlace, pero creemos que la lógica de la secuencia se mantiene.

El programa del Gobierno, tal como lo describe Forbes, mantiene el marco fiscal pero no fija ni objetivo ni plazo para bajar los tipos de interés. Es lo bastante vago como para que los inversores necesiten pruebas, no promesas. También trataríamos el ruido político, incluida la información de IBTimes de que Bolsonaro se negó a reconocer la derrota, como una fuente adicional de volatilidad y no como una tesis.

No vendas por pánico ni te hagas el héroe en el rebote

Para el inversor particular, la lección práctica tiene que ver con el comportamiento, no con la predicción. Vender sobre un precio nocturno con poca liquidez puede fijar una cotización que nunca esté disponible en la sesión regular. Comprar «la caída» en el primer movimiento es el error simétrico: estarías apostando a que el exceso ya ha terminado antes de que aparezcan siquiera las señales fiscales.

Las previsiones son solo eso. Bancos y analistas ofrecieron escenarios, no certezas, y muchas de esas mismas voces eran claramente optimistas tras la primera vuelta. Opiniones sectoriales como que los exportadores resistirán mejor que el comercio minorista y las constructoras son hipótesis razonables, no promesas.

Nuestro veredicto: trata la cifra del EWZ como un titular sobre posicionamiento. Observa la sesión brasileña y después al ministro de Economía y el presupuesto de 2027. Si tu plan era sólido antes del domingo, probablemente lo siga siendo. Si solo funcionaba con un resultado electoral, esa es la verdadera lección, y no es un consejo de inversión, sino un recordatorio para dimensionar las posiciones contando con equivocarse.

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