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Redacción Invesfera
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La Fed no puede permitirse un gesto laxo la próxima semana: prueba de resistencia ante otra subida

Con la inflación subyacente por encima de lo previsto, el petróleo como factor de riesgo y el oro por debajo de 4.000 $, la reunión del 28 de octubre pone a prueba la credibilidad de Warsh.

Publicado
23 de octubre de 2026
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4 min
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Foto: AgnosticPreachersKid / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Todo el mundo se pregunta si la Fed subirá los tipos la próxima semana. Nosotros creemos que esa es la pregunta menos interesante. La mejor es qué tiene que decir la Fed para que alguien siga creyendo que se toma en serio la inflación.

Los hechos son sencillos. Reuters informa de que el IPC subyacente de septiembre subió un 2,6 %, por encima del 2,5 % previsto en su encuesta, lo que elevó algo las probabilidades de una subida. La Fed subió los tipos un cuarto de punto en septiembre, su primera subida en más de tres años, y la próxima decisión se conocerá el miércoles 28 de octubre. Mientras tanto, el oro ha caído por debajo de los 4.000 $ por primera vez desde julio.

Mantener los tipos es el escenario base, y ahí está justo la trampa

Los mercados se inclinan por que no haya cambios. Forbes considera improbable una subida, y Yahoo Finance situaba hace unos días la probabilidad de octubre en el 17 %. El escenario base de J.P. Morgan Wealth Management, según publica Chase, es también mantener los tipos, aunque anota otros 50 puntos básicos de endurecimiento hasta 2027.

El problema es que mantener los tipos no es una señal laxa. Las actas de septiembre decían que la mayoría de los participantes esperaba otra subida antes de que acabe 2026. Dieciséis de los dieciocho responsables preveían al menos una más, según el resumen que hace JorgAI del diagrama de puntos. Un comité que ha dicho eso y luego se queda quieto mientras la inflación sigue por encima de su objetivo del 2 % tiene que dar explicaciones.

Ahí entra el presidente, Kevin Warsh. Dijo al Congreso que los miembros no tienen «ninguna tolerancia con una inflación persistentemente elevada», según Morningstar, y también ha dejado claro que no dará orientación futura. Así que el comunicado lo es todo. Nuestra lectura: mantener los tipos con un texto mínimo se interpretará como una señal restrictiva por defecto, porque nadie sabrá cuál es el siguiente paso. Eso sí, es una interpretación nuestra, no un pronóstico.

Los argumentos contra subir son reales, pero no son una señal de pausa

Seamos justos: las palomas tienen argumentos. MUFG sostuvo en agosto que la Fed mantendría los tipos durante todo 2026, y describió la situación como en gran parte un shock de oferta y el mercado de tipos estadounidense como en «modo de sobrerreacción». Los datos de empleo también son flojos: JorgAI cita unas nóminas de septiembre de solo 29.000. Subir tipos en plena crisis energética y con poca contratación resulta incómodo.

Pero ese argumento se formuló antes de que el IPC subyacente de septiembre saliera por encima de lo previsto, y Chase sigue señalando el conflicto de Oriente Próximo como un factor de riesgo para los precios de la energía y la inflación. Las propias actas de julio de la Fed también apuntaban que la compensación por inflación a corto plazo bajó tras junio en parte porque los inversores percibieron la firme determinación del comité. La credibilidad es el activo en juego. En nuestra opinión, si se gasta parpadeando, el anclaje de expectativas que ha aguantado hasta ahora podría aflojarse. Es, a nuestro juicio, el riesgo más infravalorado de la semana.

La caída del oro no es un veredicto sobre su seguridad

El oro por debajo de 4.000 $ parece raro en una semana de ansiedad por la inflación, pero encaja con un patrón. Reuters, Yahoo Finance y KuCoin vincularon caídas anteriores por debajo de ese nivel a un dólar más fuerte y a expectativas de tipos más altos. El oro no paga nada, así que cuando suben las rentabilidades reales, suele sufrir. La última caída, según BeInCrypto, coincidió con un descenso del 2,6 % del Nasdaq, y los analistas de ese medio sopesan una prueba de los 3.900 $ frente a las compras de los bancos centrales.

La lección es incómoda: el clásico refugio frente a la inflación no ha protegido frente a una Fed restrictiva. Quien vea el oro como el seguro para cualquier clima de su cartera debería replanteárselo. Esto es un análisis general, no un consejo personal.

Qué hacer con todo esto

Primero, no construyas una cartera apostando a lo que pase el miércoles. Los precios ya se inclinan por mantener los tipos; la sorpresa vendrá del lenguaje, y la caída de septiembre siguió más al mensaje de tipos altos durante más tiempo que al cuarto de punto, como describe JorgAI.

Segundo, haz la prueba de resistencia. Pregúntate qué pasa con tus inversiones si el tipo oficial termina 2026 en torno al 4,1 %, la mediana de las proyecciones de septiembre, y si sube más en 2027. Revisa la deuda a tipo variable, las acciones sensibles a los tipos y los bonos a largo plazo. Comprueba si tus «coberturas» caen los mismos días que tus acciones.

Tercero, recuerda que el riesgo es real en ambos sentidos. Un mal dato de empleo podría cambiar la historia enseguida.

Nuestro veredicto: no apuestes por una pausa ni por una subida. Apuesta por que la Fed suene más dura de lo que quiere el mercado, y asegúrate de que tu cartera lo aguanta.

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