La caída de AT&T por SpaceX es un ajuste de valoración, no una sentencia
El mercado trata la competencia por satélite como una amenaza existencial para los operadores, pero lo más probable es un reajuste de precio de un sector muy endeudado. Fíjate en el flujo de caja.
Foto: Kevin Kandlbinder / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
¿Puede una empresa que prevé más de 18.000 millones de dólares de flujo de caja libre perder en torno a un 4 % en un día por culpa de un rival cuyas ambiciones como operador son, por ahora, sobre todo informaciones y negociaciones? Al parecer, sí. Y eso dice más de lo frágil que es el ánimo del mercado hacia las telecomunicaciones que de lo frágiles que son las propias compañías.
Qué ha pasado, en breve
Las acciones de AT&T cayeron cerca de un 4 % el viernes después de que Bloomberg informara de que SpaceX negocia el acceso a 80.000 emplazamientos de antenas en Estados Unidos para crear un cuarto operador nacional, según Yahoo Finance. Se trata de una noticia sobre conversaciones, no de un acuerdo cerrado.
No es el primer sobresalto. A principios de este mes, los operadores cayeron después de que SpaceX anunciara un acuerdo para adquirir espectro de banda baja de alcance nacional, y en junio, Barron's informó de una caída del 4,2 % de AT&T por noticias sobre telefonía móvil. El patrón es un titular, una caída y un nuevo punto de partida.
El mercado descuenta una amenaza, pero la amenaza no tiene calendario
Fíjate en lo que no incluye la caída: una fecha, una cifra de abonados o una guerra de precios. Lo que hay son informaciones sobre negociaciones y una base de inversores que ha aprendido a vender primero. En nuestra opinión, es una prima de riesgo que se añade, no un negocio que se reprecia por extinción.
¿Podría SpaceX convertirse en un cuarto operador de verdad? Es posible. El acceso a torres y espectro es justo lo que hace creíble a un rival. Pero creíble no es lo mismo que dominante, y creemos que construir una red nacional a la que los clientes se pasen de verdad lleva años. Las cotizaciones se mueven en minutos. Pensamos que ese desajuste lo explica todo.
El problema de fondo: un sector endeudado sin dónde esconderse
Aquí viene lo incómodo para quienes defienden la acción. El temor a los satélites golpea con fuerza porque el colchón es fino. Una página de Simply Wall St, sin fecha, cifra la deuda total de AT&T en 161.900 millones de dólares frente a unos fondos propios de 124.800 millones. Otra instantánea sitúa la acción en torno a 9 veces los beneficios esperados. Una empresa con ese precio no se valora como una historia de crecimiento y, en nuestra opinión, cualquier nueva preocupación recibe un descuento mayor.
Por eso nos inclinamos por hablar de «ajuste de valoración». Cuando una compañía carga con mucha deuda y cotiza a un múltiplo modesto, a los inversores les basta un motivo plausible para exigir uno aún más bajo. Starlink es ese motivo. Otro catalizador podría haber servido igual. Una web de trading llegó a atribuir un reciente retroceso a la inquietud por los costes del despliegue del 5G y los riesgos de deuda, lo que apunta en la misma dirección.
Si buscas dividendos, mira el flujo de caja, no el titular
La pregunta útil es si el pago está cubierto. The Motley Fool señalaba en agosto que unos 8.000 millones de dólares de flujo de caja libre financian un dividendo anual de 1,11 dólares por acción, una rentabilidad del 4,7 % en ese momento. Frente a un flujo de caja libre previsto de más de 18.000 millones este año, según un artículo de Seeking Alpha, a nosotros nos parece una cobertura holgada. Ojo: la rentabilidad sube cuando baja el precio, y eso es aritmética, no una buena noticia.
Hay matices. Un artículo de Yahoo Finance de agosto dice que el flujo de caja libre descendió de forma notable en el último trimestre, y la cifra de 2024 completo, 18.508 millones, fue un 9,54 % inferior a la de 2023, según Macrotrends. Las previsiones son una estimación, no un resultado. Además, el servicio de la deuda compite con el dividendo por esa misma caja.
Nuestro veredicto: este no es momento de reaccionar al titular en ningún sentido. Antes de vender presa del pánico o de comprar porque la rentabilidad por dividendo parece más jugosa, comprueba tres cosas: si el flujo de caja libre se ajusta a lo previsto, qué parte se come el dividendo y si la deuda se reduce. Si se cumplen, la caída es sobre todo un reajuste del ánimo del mercado. Si fallan, Starlink habrá sido solo la excusa. Nada de esto es asesoramiento personal; tu situación y tu tratamiento fiscal son cosa tuya.
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