La subida del BCE en diciembre es el escenario base, y los ahorradores deberían prepararse
Con la inflación de la eurozona en el 4 % por la energía, los mercados aciertan al descontar una subida en diciembre. La pregunta clave es si será la última y qué supone para tu dinero.
Foto: DXR / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
¿De verdad va a subir los tipos un banco central que acaba de mantenerlos? Sí, y lo sorprendente sería que no lo hiciera. Una semana después de que el Banco Central Europeo dejara los tipos sin cambios, los datos hacen que la pausa parezca un aplazamiento y no un cambio de opinión.
La estimación preliminar de Eurostat situó la inflación de la eurozona en el 4,0 % en octubre, frente al 3,8 % de septiembre, la lectura más alta desde septiembre de 2023, según Tagesschau. La energía es la culpable: sus precios subieron un 20,8 % interanual, frente al 18,9 % de un mes antes. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, se mantuvo en el 2,5 %. El tipo de depósito del BCE está en el 2,5 %, tras las subidas de junio y septiembre, como recuerda WirtschaftsWoche.
Todas las señales apuntan en la misma dirección, y las envía el propio banco central
Los mercados no están adivinando. El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, dijo que una subida en diciembre es "aus heutiger Sicht sehr wahrscheinlich notwendig" (desde el punto de vista actual, muy probablemente necesaria). Añadió que las perspectivas de inflación han empeorado. Los analistas de ING interpretan los datos de la misma manera, según informa The Epoch Times. El propio BCE señaló la semana pasada que la magnitud y la duración del shock energético probablemente elevarán la inflación y reducirán el crecimiento.
Creemos que eso zanja el escenario base. Los bancos centrales rara vez dejan que un miembro del consejo sea tan explícito salvo que el camino esté en gran medida decidido. La pausa de la reunión de octubre parece paciencia, justificada por las pocas señales de presión salarial, y no un veredicto de que el trabajo esté hecho.
El verdadero debate es sobre la última subida, no la próxima
El contraargumento es razonable: la inflación subyacente es estable. Ulrike Kastens, de DWS, lo considera una buena noticia para el BCE y señala que todavía no se aprecia un ensanchamiento de la tendencia de fondo. Si el shock energético se disipa por sí solo, ¿por qué endurecer la política con una economía que se frena?
Porque el riesgo es asimétrico. La propia Kastens advierte de que, cuanto más tiempo se mantengan altos los precios de la energía, mayor será el riesgo de efectos de segunda ronda, es decir, de que salarios y precios se persigan mutuamente. Kamil Kovar, de Moody's Analytics, afirma que el panorama "ya no parece muy benigno" y califica el dato subyacente de octubre como "otra lectura moderadamente alta". Una subida de 25 puntos básicos es, a nuestro juicio, un seguro barato frente a ese escenario. No subir y equivocarse probablemente costaría mucho más.
Aun así, no extrapolaríamos. Jack Allen-Reynolds, de Capital Economics, espera una subida en diciembre, pero sospecha que cerrará el ciclo de endurecimiento. Stephanie Schoenwald, de KfW, no prevé una moderación apreciable de las presiones sobre los precios hasta el segundo trimestre de 2027, cuando entren en juego los efectos base de la energía. Son previsiones, y el conflicto de Irán que impulsa los precios de la energía sigue sin resolverse, así que podrían fallar con facilidad. Nuestra lectura: una subida más es probable, una campaña larga no, y quien presuma de certezas sobre 2027 te está vendiendo algo.
Qué deberían hacer ahorradores y personas con deudas
Esto no es asesoramiento personal, y las normas y los productos varían según el país. Pero la lógica es sencilla.
Quien tenga deuda a tipo variable debería dar por hecho que el coste subirá en diciembre, en lugar de esperar una pausa. Si un aumento de la cuota por un cuarto de punto te haría daño, conviene plantearse ya fijar el tipo o reducir el capital pendiente, y no después del anuncio.
Los ahorradores deberían evitar dos errores. Uno es celebrar tipos de depósito más altos sin compararlos con la inflación: con los precios subiendo un 4 %, un tipo oficial del 2,5 % sigue dejando al efectivo perdiendo poder adquisitivo en términos reales. El otro es inmovilizarlo todo a plazos fijos largos suponiendo que los tipos seguirán subiendo, cuando al menos algunos analistas creen que el ciclo está casi terminado. Escalonar los vencimientos es una cobertura sensata ante un error en cualquier sentido.
El veredicto: la subida de diciembre es el escenario base y los mercados aciertan al descontarla. La suposición más cómoda, que una pausa significa que llega el alivio, es la que conviene descartar. Prepárate para un tipo algo más alto, mantén la flexibilidad más allá y vigila los datos de precios de la energía y de salarios, porque ellos, y no el titular, decidirán lo que venga después.
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